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El poder de la palabra en la esperanza cristiana


“Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros” (1 Pedro 1.3–4
).

INTRODUCCIÓN. Dios les bendiga amados hermanos, hoy concluimos  con nuestra nueva serie de predicaciones EL PODER DE LA PALABRA. Hoy hablaremos sobre El Poder de la Palabra en la Esperanza Cristiana. Bienvenidos.

El himno Bautista  # 492 Cuan gloriosa será la mañana. Compuesto por los hermanos Felicia y Mariano Beltrán a mediados del siglo pasado. Expresa la esperanza del cristiano por la mañana gloriosa que espera a todos los creyentes cuando el Señor regrese en su Reino Glorioso:

Cuán gloriosa será la mañana

Cuando venga Jesús el Salvador;

Las naciones, unidas como hermanas,

Bienvenida daremos al Señor.

CORO No habrá necesidad de la luz el resplandor,

Ni el sol dará su luz, ni tampoco su calor;

Allí llanto no habrá, ni tristeza, ni dolor,

Porque entonces Jesús el Rey del cielo

Para siempre será Consolador.

Esperamos la mañana gloriosa

Para dar la bienvenida al Dios de amor

Donde todo será color de rosa

En la santa fragancia del Señor.

El cristiano fiel y verdadero

Y también el obrero de valor,

Y la iglesia, esposa del Cordero,

Estarán en los brazos del Señor.

Este himno refleja la esperanza en las promesas de Dios. En la seguridad de que lo más maravilloso le espera en la eternidad. El creyente en Dios espera con gozo, con alegría, el tiempo glorioso cuando despojados de nuestro cuerpo mortal entremos en el reino eterno de Cristo. Pero está esperanza también hace posible que mientras esperamos la venida del Señor desarrollemos una vida llena de gozo y de esperanza aquí en la tierra.

El apóstol San Pedro comienza esta carta como buen creyente, poniendo su mirada en Dios, y deseando alabarle. Quiere que los creyentes a los cuales escribe también tengan su mirada puesta en Dios. Será la única forma en que podrán enfrentar las dificultades y presiones de la vida cotidiana.

QUE ES LA ESPERANZA. La esperanza es el sentimiento que se experimenta, cuando las cosas van mal, al tener un presentimiento o fe de que las cosas mejoraran o irán mejor, en un tiempo no determinado antes de que el acontecimiento ocurra. Wikipedia.

Según el diccionario la esperanza es un estado de ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos. Confianza en que ocurra o en lograr algo que se desea. San Pablo dice: Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. 1 Corintios 13:13 NVI. La Biblia nos dice que la esperanza es:

1) Es “viva” Dios nos hizo renacer “para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo”. (1 Pedro 1.3).

2) Es fuente de “alegría”…. en el alma del justo, y es segura y firme, pero “la esperanza de los impíos perecerá”. (Proverbios 10.28)

3) Es “la esperanza bienaventurada” que llena y alegra nuestras almas mientras esperamos confiadamente “la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo”. (Tito 2.13)

4) La fe en nuestro Señor Jesucristo inspira confianza en él como Autor de la salvación, la cabeza de la iglesia, las “primicias de los que durmieron” y, por tanto, nuestra esperanza. (Lea 1 Corintios 15.19–20; 1 Timoteo 1.1.) Nuestra esperanza en Cristo va más allá de la tumba. Por eso tenemos una esperanza muy preciosa.

La esperanza del incrédulo termina con esta vida; la del cristiano va más allá y abarca las cosas eternales. En realidad, este mundo no es más que un paso hacia la eternidad. “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos, primicias de los que durmieron es hecho” (1 Corintios 15.20). Nuestras almas se conmueven con la esperanza bendita, y decimos con Pablo: “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” (2 Corintios 5.1).

I “BENDITO EL DIOS Y PADRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, v 3a

Pedro comienza con palabras de alabanzas: “Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo…”. ¿Qué es lo que le mueve a bendecir el nombre de Dios? Es la obra que Él ha hecho, no solo en la vida de sus lectores, sino en su propia vida también. En particular, Pedro tiene en mente la obra del Nuevo Nacimiento:

II QUE SEGÚN SU GRANDE MISERICORDIA NOS HIZO RENACER PARA UNA ESPERANZA VIVA, v.3b nos hizo renacer” (v.3). Al escribir a estos creyentes, Pedro quiere hacerles recordar ciertas cosas fundamentales acerca del Nuevo Nacimiento. ¿Cuáles son? Podríamos señalar CUATRO cosas:

1. La Base del Nuevo Nacimiento Lo primero que Pedro enfatiza es que el Nuevo Nacimiento se debe a la misericordia de Dios. Pedro recordaría la vida pasada de estos creyentes (ver 1 Ped 1:14; 4:3). Recordaría también su propia vida pasada (ver Lucas 5:8), con todos sus fracasos. La realidad es que no merecían el favor de Dios. Es más, como Pablo afirma en Efe 2:1, antes de conocer a Dios, tanto Pedro como los creyentes a quienes escribe, estaban muertos en sus delitos y pecados”; eran enemigos de Dios, y de Sus propósitos. PERO, Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida… (Efe 2:4-5).

2. El Propósito del Nuevo Nacimiento (v.3b) Las personas a quienes Pedro escribe, antes de conocer a Dios, estaban “sin esperanza y sin Dios en el mundo” (Efe 2:12). Claro, tendrían algunas esperanzas carnales – de mejorar su situación económica, de casarse, de tener hijos, de divertirse, etc. Pero eran esperanzas vanas, superficiales. Y frente a los grandes problemas de la vida – el dominio del pecado, la mala conciencia, y el temor a la muerte, estas esperanzas eran inútiles – ‘muertas’. Dios sabe que no podemos vivir así. Por eso, en Su gran misericordia, nos otorgó el Nuevo Nacimiento, para que podamos gozar una esperanza viva. Al nacer de nuevo, el creyente recibe una nueva naturaleza. Esta nueva naturaleza mira a Dios, y encuentra en Él, y en el evangelio, toda la esperanza que necesita.

3. El Mecanismo del Nuevo Nacimiento (v.3c) ¿Qué hizo Dios para darnos el Nuevo Nacimiento? ¿Cómo obtuvimos esa experiencia espiritual?

En Juan 3, Cristo enseña que el Nuevo Nacimiento es obra del Espíritu Santo. En 1 Ped 1:23, Pedro mismo afirma que el Nuevo Nacimiento viene “por la palabra de Dios”. Pero aquí dice que el Nuevo Nacimiento es por la resurrección de Jesucristo de los muertos”.

4. El Resultado del Nuevo Nacimiento (v.4) ¿Cuál es el resultado de este Nuevo Nacimiento? Pedro responde, hablando de la herencia del creyente. Al nacer de nuevo, el creyente viene a ser hijo de Dios; y siendo hijo, es heredero de Dios (Rom 8:17). Para el judío, la herencia de Dios era la Tierra Prometida (Núm 34:2; Deut 4:21, 38; etc). Para el cristiano, la herencia de Dios es un conjunto de bendiciones espirituales:

Una morada celestial,

La vida eterna,

Una comunión íntima con Dios,

Recompensas eternas.

Pedro no detalla el contenido de esta ‘herencia’. ¿Por qué no? Quizá por lo que Pablo dice en 1 Cor 2:9; Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Lo que hace es detallar algunas características de esta ‘herencia’:

a. Es una herencia “incorruptible”

b. Es una herencia “incontaminada”

c. Es una herencia “inmarcesible”

d. Es una herencia “reservada en los cielos”

¿CÓMO SE OBTIENE LA ESPERANZA? La gracia de Dios provee lo que esperamos La esperanza del cristiano se basa en la gracia de Dios; nosotros no la merecemos. Pablo así lo escribe: “Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia” (2 Tesalonicenses 2.16). Si no fuera por la gracia de Dios sólo nos esperaría una muerte oscura y triste porque “todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3.23). Pero por medio de la gracia abundante de Dios él proveyó todo lo necesario para nuestra redención eterna. El futuro está repleto de esperanza para todos los que han aceptado las condiciones de la redención.

QUE HACE LA ESPERANZA. Ayuda a vencer las dificultades. La esperanza es más que un mero sentimiento. La misma es una ayuda verdadera y una práctica en la vida cristiana. En Romanos 4 Pablo relata la prueba que enfrentó Abraham en el asunto de ofrecer a su hijo Isaac. Pablo dice que Abraham “creyó en esperanza contra esperanza” (Romanos 4.18). En Hebreos 11.17–19 el escritor nos dice que Abraham tenía tal confianza en Dios que tuvo fe en el poder de Dios de levantar a Isaac de entre los muertos. Su fe y esperanza no menguaron cuando la situación parecía ser imposible.

¿Qué fue lo que animó a Pablo a seguir ante las circunstancias difíciles? La esperanza. ¿Por qué él pudo dirigirse hacia la misma muerte con confianza y gozo? Porque tenía esperanza. En medio de las pruebas él pudo decir: “Tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8.18). Cuando Pablo estuvo a punto de morir exclamó: “Por lo demás, me está guardada la corona” (2 Timoteo 4.8).

La esperanza nos impulsa a seguir firmes, fieles y animados a perseverar hasta el fin. La esperanza ayuda mucho al hijo de Dios mientras se encara con las tempestades de la vida. Con razón el escritor del libro de Hebreos la llamó el “ancla del alma” (Hebreos 6.19).

Nos impulsa a evangelizar “Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza” (2 Corintios 3.12). “No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación” (Romanos 1.16). Una esperanza fuerte en Dios anima el corazón, libera la lengua para que hablemos con confianza las maravillas de Dios y nos ayuda a rendir fiel servicio a nuestro Padre celestial.

Promulga la unidad entre los cristianos. El que viaja a cierto lugar disfruta el compañerismo de los demás viajeros que van con él al mismo lugar. De la misma manera, los viajeros que van a la Nueva Jerusalén disfrutan compañerismo y unidad con los demás que se dirijan al mismo lugar porque los anima una misma esperanza. “Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación” (Efesios 4.4).

Trae gozo y alegría ¿Cuál fue el testimonio del apóstol Pablo? “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse” (Romanos 8.18). Cristo dijo a sus discípulos: “Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos” (Mateo 5.12). Sólo esta esperanza viva puede darnos el verdadero gozo y alegría. “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4.4).

Produce paciencia “Pero si esperamos lo que no vemos, con paciencia lo aguardamos” (Romanos 8.25). ¿Se ha fijado usted que cuando la gente se pone impaciente mengua la esperanza? La esperanza y la paciencia son inseparables. Mientras más esperanza tengamos, más pacientes somos.

Nos estimula a llevar una vida pura y noble. La esperanza del cristiano se basa en la pureza, la hermosura, la esplendidez y la gloria de la vida venidera. Por tanto, la misma nos ayuda a seguir las cosas nobles y puras: “Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1 Juan 3.3). “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5.23).

CONCLUSIÓN. Como creyentes, luchamos en esta vida – contra pruebas, dificultades, tentaciones y persecuciones. A veces Satanás nos tienta, haciéndonos pensar en las cosas que NO tenemos como creyentes; las cosas que nos ‘perdemos’ por seguir a Cristo. Lo que Pedro hace, para ayudar a los creyentes del primer siglo, que vivían en Asia Menor, es hacerles recordar las cosas que tienen en Cristo – cosas perdurables, de muchísimo mayor valor que las cosas de este mundo. Y todas las tenemos, por la grande misericordia de Dios, que obró en nuestras vidas, dándonos el Nuevo Nacimiento. Es nuestra Esperanza Cristiana la cual debemos vivir en día a día. Cobramos confianza en que las promesas de Dios en su palabra son seguras y firmes. “Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza” (Romanos 15.4).Oremos.

Ayuda

“Studios de 1 Pedro” Pastor Alex Donnelly

http://www.elcristianismoprimitivo.com/doct55.htm