/El llamado de Isaías


El llamado de Isaías

Consagración Ofrecimiento o dedicación de una persona, un lugar o una cosa a una entidad sagrada, mediante el rito adecuado.

La consagración es la dedicación de una persona o cosa para el servicio de un culto religioso o directamente a una deidad.

Consagrar. Religión  – ofrecer a Dios una persona o cosa – Consagró a su hijo.

CONSAGRACIÓN. (D. B.) Acto por el que una persona o un objeto son separados para el servicio y el cuto del Señor. Todos los primogénitos de los hombres y de los animales eran así consagrados a Dios Éxodo 13;”;. L raza entera de Abraham debía venir a ser un “reino de sacerdotes y gente santa”

INTRODUCCIÓN: Había muerto el rey Uzías, después de haber dirigido los  destinos de Judá por cincuenta y dos años. Su administración fue  caracterizada por paz y prosperidad. Ahora Judá estaba sin rey, por lo  tanto eran horas de desesperación y angustia. El profeta Isaías acude al templo, buscando la presencia de Dios, quien le concede una visión extraordinaria, en un momento de búsqueda espiritual ante la necesidad de su pueblo.

6.1 El año de esta experiencia espiritual de Isaías era alrededor del 740 a.C. Cf. 2 R 15.7; 2 Cr 26.23.

6.1-13 El relato del llamamiento de Isaías no figura al comienzo del libro, como en Jer 1.4-19 y Ez 1–3, sino que sirve de prólogo al llamado “libro del Emanuel” (Is 7.1–9.6). Al evocar el momento en que el Señor lo llamó para que fuera su mensajero (v. 8), Isaías pone de manifiesto la autenticidad de su misión profética.

1 El rey Uzías murió después, no antes, del llamado de Isaías, como lo deja entrever claramente Isaías 1:1. Si su muerte tiene alguna significación, aparte de la fecha, es que murió leproso, por mofarse de la santidad del culto a Dios cuando “su corazón se enalteció” (2 Crónicas 26:1-23; Isaías 2:17).

2 Serafines significa “feroces” o “ardientes”, Aquí, estos seres alados son semejantes a hombres (sus pies; su mano, v. 6), pero el objeto de, la descripción es hacer nuevamente hincapié en la santidad de Dios, ante cuya presencia aun los seres deslumbrantes e inmaculados quedan abrumados, incapacitados de mirarle ni ser mirados por él pero prontos a servir (v. 2) e incansables en alabarle (v. 3). Solo aquí menciona la Biblia a estos seres celestiales.

Isaías. El nombre de Isaías (salvación de Jehovah) Isaías estaba casado y tenía dos hijos a quienes les dio nombres con significados especiales (Isaías 7:3; 8:3). Isaías profetizó durante los reinados de cuatro reyes, desde Uzías hasta Ezequías (Isaías 1:1).

John MacArthur sobre esta experiencia de Isaías dijo: “Lo que se ve es la limpieza espiritual para servicio especial al Señor, no la salvación”

En el llamado de Dios al profeta Isaías se produce cuatro cosas que desde mi punto de vista son la que le lleva a vivir una vida consagrada a Dios y con ministerio fructífero. Veamos:

I ISAÍAS LLEGO A TENER UNA NOCIÓN CLARA DE LA  SANTIDAD DE DIOS. Vs. 1.3;

Todo llamado al liderazgo de un ministerio comienza con una experiencia profunda con la santidad de Dios y sus atributos. Isaías en esta experiencia descubrió a Dios como el Soberano “sentado en su trono reinando” Como el Dios Omnisciente “conocía todo lo que estaba aconteciendo” como el Dios Omnipresente “llenaba toda la tierra” Pero sobre todo que él es Santo: “Dios estaba separado de todo”, los serafines lo proclamaban diciendo: “santo, santo, santo”. Esto nos lleva a pensar que todo aquel que anhele servirle debe ser también “santo”.

La Biblia nos enseña que Dios no ha cambiado (Ap. 4: 8) Otros hombres en la Biblia después de tener una experiencia similar consagraron su vida al servicio de Dios. Moisés (Ex. 3:1-12) Saulo de Tarso (Hch. 9: 1-9 y 1Cor. 15: 8)

Según la experiencia que hayamos tenido con Dios, responderemos con una vida agradable y de servicio a Él. No puede haber llamado al liderazgo de un ministerio sin antes experimentar la realidad de la santidad Dios.

II ISAÍAS RECONOCIÓ SU CONDICIÓN PECAMINOSA v 5

Debemos reconocer nuestras flaquezas y debilidades. Note que no fue hasta que tuvo una visión de Dios y su santidad que Isaías se daba cuenta de sus pecados. Un encuentro con Dios nos revela la situación pecaminosa de nuestras vidas. Si usted se da cuenta Isaías ya servía a Dios. (Como alguien diría, lo hacía en la carne). En el capítulo anterior había pronunciado contra el pueblo una serie de ayes (Is. 5), Pero ahora es él quien dice “ay de mí”. Su conciencia es despertada. Encontrarnos con Dios, nos quebranta y debe volvernos más humildes y necesitados de él.

“Ay de mí” que soy muerto” Un mortal viendo al Alto y Sublime era algo imposible. “Soy hombre de labios inmundos”; producto de un corazón inmundo. “Habito en medio de un pueblo de labios inmundos” posiblemente el profeta luchaba con la influencia del pecado en sus días. Como la confesión fue específica, también lo fue el perdón otorgado por Dios.

No debemos salir a servir al Señor sin antes ser limpios. No deberíamos predicar a la gente lo que todavía nosotros mismos no hemos experimentamos. Sin vivir una vida cristiana consagrada a Dios en la práctica de la cual estaremos hablando en los próximos temas.

III ISAÍAS FUE PURIFICADO DE SU PECADO vs 6 – 7;

Ante la confesión de la culpabilidad del profeta Dios actúa rápidamente y envía uno de aquellos seres que Isaías veía en la visión para suplir su necesidad, con el carbón ardiente toco sus labios y sus pecados fueron purificados. Hoy ante la necesidad de limpieza tenemos: Por nuestra parte la confesión de pecados, de nuestra realidad espiritual y de parte del cielo la aplicación de la preciosa sangre de Cristo. (1 Jn. 1: 7, 9).

Dios no se nos revela por nuestras cualidades, sino por pura gracia y por gracia nos usa, él bien pudiera usar a los seres angelicales como ya hemos mencionado en anteriores predicaciones, pero nos usa a nosotros, claro está luego de que somos purificados del pecado.

Dios sigue llamando a creyentes para que se comprometan con su obra, pero pocos responden a él. Muchos no lo hacen por sentirse indignos, al mirarse a sí mismo. Pero permite hoy que el Señor te haga apto, como lo hizo con Isaías, lo hará también contigo, si se lo permites.

IV ISAÍAS RESPONDIÓ AL LLAMADO v. 8;

Dios nos escogió para que seamos salvos, para que vivamos en santidad y porque tiene un claro propósito para nuestras vidas de allí es que Él nos llama a vivir una vida consagrada para poder servirle apropiadamente. Debemos entonces arreglar nuestras vidas delante de Él, vivir la vida cristiana de acuerdo a sus estándares y no de los nuestros, a su manera, no de la nuestra.

Dios inquieta a Isaías con un fuerte interrogante Isaías responde a Dios con un “sí” contundente y se pone a su disposición

La pregunta del Señor sigue vigente todavía. ¿Cuál será tu respuesta? ¿Estarías dispuesto a ir dondequiera que el Señor te dirija o envíe para ganar almas para él? ¿Te levantarías a predicar sin que te importe como es que responderá la gente frente a tu mensaje? Responderás para servirle al Señor consagradamente en el ministerio que Él te ubique. Posiblemente ya estas sirviendo al Señor y lo haces sinceramente, pero lo estás haciendo en la carne sin tener una clara idea de la santidad de Dios y por eso tu ministerio no tiene resultados, no hay fruto. Debemos entonces revisar nuestras vidas y pasar por el proceso que pasó Isaías. La necesidad de gente consagrada es grande Mateo 9:36-38;

CONCLUSIÓN: Aquel día Isaías entraba al templo desconsolado y desesperado por la situación que atravesaba la nación. Pero cuando sale, ya no era más el mismo. Ahora salía con un llamado divino. ¿Cómo saldrás tu hoy de la casa de Dios? Oremos.