/El ciego Bartimeo (Marcos 10: 46-52)


El ciego Bartimeo (Marcos 10: 46-52)

46 Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. 47 Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! 48 Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! 49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. 50 El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús. 51 Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. 52 Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino. Marcos 10: 46-52;

INTRODUCCIÓN. El Primo (Un ciudadano no vidente de mi pueblo) Me enseñó algunas cosas. Entre ellos a apreciar mejor el don de la vista. El perdió la visión de niño, tiene aproximadamente 86 años en la actualidad y todavía se lo ve con su guitarra subiendo a los buses donde toca su guitarra y los pasajeros le dan unas monedas. De esta manera se ha ganado su sustento toda su vida. El tiene un don, el de reconocer a pesar de su discapacidad el lugar donde debe quedarse, no importa si la carretera está en buenas condiciones o está mal, de una manera u otra se orienta y no se equivoca. A veces se lo ve en un restaurante tocando su música. Recuerdo que pensé que fingía su ceguera, comprobé en algún momento que era real su incapacidad de ver la luz del día.

Una canción del pentagrama nacional nos habla de la tristeza de no contar con la visión para poder contemplar a nuestros seres queridos entre ellos a la madre.

No puedo contemplarte madre mía

Obscuridad eterna hay en mis ojos

Esta vida sin la luz del día

Me parece todo tan obscuro y frio…

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JERICÓ. Jericó: población situada en la llanura del río Jordán, al pie de la subida a Jerusalén. Era la última población antes de Jerusalén en el camino desde Galilea. Al aproximarse a su meta con una multitud de seguidores entusiastas, Jesús halló una oportunidad para detenerse y “servir” a dos hombres necesitados (Mateo dice que eran dos los ciegos) de quienes la multitud pensó que no merecían su atención.


BARTIMEO Marcos 10:46-52;  cuenta la historia de un ciego llamado Bartimeo.  Este último acto de sanidad ocurrió a lo largo del camino de sufrimiento y muerte en Jerusalén. Es el cuadro de un necesitado que tuvo fe persistente y recibió la salvación y sanidad, como resultado de ello, siguió a Jesús.

Este relato se halla también en Mateo 20:29; y Lucas 18:35;  con la diferencia de que en Mateo, son dos los ciegos; y en Marcos y Lucas uno. Mateo estaba presente, y no hay duda que eran dos; pero Marcos y Lucas mencionan sólo a uno, porque este, era sin duda, el que más se destacaba en sus gritos y en su excitación. Marcos nos da el nombre de este ciego: “el hijo de Timeo, Bartimeo” (v.46).

Hay algunas cosas interesantes en esta historia de la cual podemos aprender mucho en este día:

I LA SITUACIÓN DE BARTIMEO NOS RECUERDA CUAL ERA NUESTRA CONDICIÓN.

La ceguera de Bartimeo era física, la nuestra era espiritual.  La Biblia dice: En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (2 Corintios 4:4;). Cristo vino a traer luz a un mundo en tinieblas, y a enseñarnos hacia donde hemos de dirigir nuestras miradas. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios”. Colosenses 3: 2-3;

Bartimeo necesitaba la ayuda de los suyos, de sus amigos para guiarlo al camino donde el pedía limosna, estaba constantemente expuesto al peligro de ser atropellado. Nosotros en cambio, estábamos expuestos al peligro de pasar la eternidad en el infierno. (Apoc.21:8;)

Debemos recordar que el hombre es incapaz  por sí mismo de remediar nuestra condición. Bartimeo no tenía recursos propios; dependía de la ayuda y misericordia de la gente.

II LA ACTUACIÓN DE BARTIMEO ES UN EJEMPLO QUE DEBEMOS IMITAR.    Bartimeo estaba sentado junto al camino mendigando como era su constumbre. Y oyendo el rumor de la multitud y ante su inquietud de saber que era lo que estaba pasando le dijeron que era Jesús nazareno, entonces comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí!

Bartimeo entendió que no podía dejar pasar esta oportunidad, seguramente ya habría escuchado de Jesús, de sus enseñanzas y sus milagros, por esto gritaba más fuerte mientras la muchedumbre trataba de hacerlo callar. El no hizo caso ni se desanimó de la crítica de la gente.

Muchos han sucumbidos ante la crítica de los demás por tratar de buscar ayuda en Dios, en su iglesia, en los líderes cristianos. No debemos permitir que opiniones de otros, nos desanimen en nuestra búsqueda de las bendiciones de Dios.

49 Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. Jesús se detiene ante la necesidad, el clamor de un hombre que buscaba la atención del Señor para solucionar su problema. El siempre está atento al clamor de sus hijos, nunca está tan ocupado como para no atender la necesidad que se presente en sus escogidos.

Lo que leemos a continuación me llama la atención profundamente. Tiró su capa, “50 El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús”.

No dudó un momento en abandonarla con tal de llegar más a prisa a los pies del Señor. La capa seguramente era lo único que tenía que le protegía del polvo, del calor sofocante del Día, del frió, pienso que además esa capa estaba tal vez rota, sucia etc. Lo cierto es que parece ser que le representaba un impedimento para acercarse a Jesús.

Hay muchos que tienen necesidades de Dios, de su presencia, de sus bendiciones, Jesús se detiene, hace un alto para escuchar tu clamor y te dice vamos acercarte, pero hay una capa que tienes que dejar para acercarte al santo de Israel, la capa del orgullo, del materialismo, de la falsa espiritualidad, del pecado… cuál es tu capa que no te deja acercarte a Jesús, tienes que dejarla a un lado, no puedes recibir las bendiciones de Dios si no deja esa capa.

Seguramente no recibes porque no te acercas de la manera correcta. Otros saben que tiene una capa sucia por el pecado, claman pero no se atreven a cercarse. Entonces dicen: pastor ore por mí…. Dios quiere que tú te acerques, pero deja tu capa, deja tu capa, deja tu capa, no hay bendiciones si no la dejas. La Biblia dice: “despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”, (Hebreos 12:1;).

III BARTIMEO RECIBIÓ DOBLE BENDICIÓN, SU FE NOS ENSEÑA QUE DIOS SIEMPRE NOS DARÁ MÁS DE LO QUE NECESITAMOS. 51 Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. V. 51

La necesidad de Bartimeo por la que clamaba a Jesús era recobrar su vista, Jesús se detiene al ver la fe de del ciego, vio que su fe era lo suficiente para recibir en primer lugar la Salvación, y luego la bendición de la visión. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y en seguida recobró la vista, V. 52.

Su vida fue totalmente transformada. “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. (2 Cor. 5:17). Ahora no solo podía ver la luz del día, también tenía la luz espiritual.

Lo mismo hará por usted: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera”.  (Juan 6:37).

Tres cosas para recibir las bendiciones del Señor Jesús (Marcos 10:52).

Confiar en la misericordia del Señor. Aun cuando Jesús conoce nuestras necesidades, quiere que se las expongamos personalmente; por eso, le dijo al ciego: ¿Qué quieres que te haga? (v.51). Entonces el pobre ciego abrió su corazón delante de Jesús y le dijo: “Señor, que recobre la vista (v.51b).

Confiar en el poder del Señor para salvarnos. “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”. (Hebreos 7:25;).

La disposición de seguir al Señor. “… y seguía a Jesús en el camino” V. 52b;

CONCLUSIÓN. Marcos presenta a Bartimeo como el modelo del verdadero discípulo, Bartimeo pidió ver y en cuanto Dios le dio la luz, siguió a Jesús. La mejor manera de agradar a Cristo y agradecerle, es seguirle y serle fiel. “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”. (Mateo 11:28;).

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