/La Promesa de la Vida Eterna Juan 3:16;


La Promesa de la Vida Eterna Juan 3:16;

Santidad

Un cristiano muy consagrado, buen amigo de su pas­tor, sufrió un grave ataque cardíaco. Ya había tenido otros dos anteriormente. Una tarde cuando él y su pastor estaban charlando amistosamente, dijo: “Pastor, yo sé que se espera que los cristianos no deben permitir que les perturbe el pensamiento de la muerte, pero, a decir verdad, yo tengo miedo de morir.”

¿Cuál es la actitud cristiana correcta frente a la muerte? ¿Y, qué ocurre después de la muerte?

Debemos con humildad, reconocer que no tenemos todas las respuestas. Podemos estar agradecidos que la Biblia nos da algunos vislumbres del tema, pero no conoceremos todas las respuestas hasta el día cuando veamos al Maestro cara a cara.

Mucha gente piensa que el pensamiento de la muerte es tan desagradable que es mejor eludir el tema. Por ejemplo, si alguien de la familia ha muerto, dicen a sus hijos: “Se ha ido a un largo viaje” o inventan alguna historia para evitar enfrentarse a la realidad de la muerte.

Los cementerios son considerados como “lugares de descanso” antes que enterratorios para cuerpos sin vida.

Las Escrituras pintan la muerte como la realidad terrible y oscura que realmente es. Le da el nombre de enemiga: “El postrer enemigo que será destruido es la muerte” (l Corintios. 15:26).

En las Escrituras, la muerte es considerada como algo inevitable y final. “Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse” (2 Samuel. 14:14; véase también Job 16:22; Sal. 39:4; 103:14; Jn.9:4Ro. 14:8; Hch. 13:14; 2 Co, 5:1, 4,8; 2 Ti. 4:6; 2 P. 1:14).

Sin embargo, si bien la Biblia adopta una visión honesta sobre la cruda realidad de la muerte, no nos deja sin esperanza. La Biblia presenta respuestas seguras y ciertas al problema de la muerte.


LA PROMESA DE LA VIDA ETERNA. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan. 3:16). Para encontrar una respuesta bíblica a la muerte, no necesitamos ir más allá que el más conocido versículo del NT. Juan 3:16 lo resume en pocas palabras.

La vida eterna, sin lugar a dudas, es permanente, pero es más que eso. La vida eterna es una clase de vida completamente nueva, la clase de vida que viene de Dios. Es tan diferente a la vida terrenal como nuestras horas de vigilia son de nuestras horas de sueño.

Como lo ha dicho un teólogo: “Dudar de la vida eterna es descartar las promesas de Dios, ser desobediente a la Palabra de Dios, poner nuestra confianza en nuestro entendimiento y sentidos propios

La fuente de la vida eterna es Jesucristo. “Yo soy la resurrección y la vida”, »el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (Juan. 11:25,26).

Hablando estrictamente, la vida eterna no es la “vida después de la muerte”. Por lo menos no es sólo eso. El creyente recibe vida eterna en el momento en que es nacido en Cristo. Es una esperanza futura, pero también una posesión presente.

EL LADO BRILLANTE DE LA MUERTE. Ya ha sido señalado que la Biblia no trata de suavizar la dura realidad de la muerte. Los autores del NT no siempre consideran a la muerte como una tragedia irreparable. Pablo pensaba en la muerte como una liberación de los sufrimientos y penurias de la vida. Eso es lo que quería decir cuando expresaba:“Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia” (Filipenses. 1:21). La misma idea puede implicarse en las referencias de Jesús a la muerte como un sueño (Y entrando, les dijo: ¿Por qué alborotáis y lloráis? La niña no está muerta, sino duerme. Marcos 5:39; Mt. 9:24. Jn.11:11).

Hay algo que es seguro. Para aquellos que pertenecen a Cristo, la muerte no es una derrota. “Cuando esto corruptible se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: “Sorbida es la muerte en victoria”. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios. 15:54-57).

Esta misma nota de victoria en la muerte suena en Ap.l4:13; “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor. Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, porque sus obras con ellos siguen.” Apocalipsis 14:13;

LA DOCTRINA DE LA RESURRECCIÓN. La resurrección de Jesucristo puede ser considerada como el hecho más significativo de la historia de la humanidad. Ciertamente Pablo consideraba que así era, el hecho central de la historia del evangelio. “Y si Cristo no resucitó“, “vana es entonces nuestra predicación, vana es también nuestra fe” (l Corintios. 15:14). Continuó diciendo con seguridad: “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (15:20)

Los autores del NT se cuidan de afirmar la verdad de que Jesús resucitó corporalmente de los muertos. Pablo refleja su preocupación en la primera parte de 1 Corintios 15, cuando declara que Cristo murió por nuestros pecados, fue sepultado y al tercer día se levantó de la muerte (w.3, 4). Luego sigue diciendo que el Cristo resucitado fue visto por muchos de los discípulos (w.5-8). Cada uno de los cuatro evangelios tiene algo que decir sobre estas apariciones de Jesús después de su resurrección. Y Hechos comienza con un relato de los acontecimientos entre su resurrección y su ascensión.

Pero la resurrección de Jesús fue sólo el comienzo. Así como él quebró el poder de la muerte, aquellos que creen en él también serán levantados. En 1 Co. 15:20, Pablo llama a Jesús las “primicias” de los que durmieron. Aquí Pablo tiene en mente la costumbre que existía entre los agricultores ju­díos de ir al campo y recoger las primeras espigas de trigo. Estas eran ofrecidas como un sacrificio y eran consideradas como la promesa de Dios de una cosecha aún mayor en el futuro. De la misma manera, la resurrección de Jesús es la promesa de DIOS de una mayor cosecha que ha de venir cuando todos los creyentes sean levantados de la tumba.

A menudo surge la pregunta“¿Qué clase de cuerpo será levantado de los muertos”?(l Corintios. 15:35). Pablo respondió con la ilustración del grano de trigo que cae en la tierra, muere y luego surge a la vida en una forma nueva. Así será con la resurrección. El cuerpo de la resurrección será muy superior al cuerpo que fue colocado en la tierra, así como la espiga de trigo es superior a la semilla (l Corintios. 15:37.). Entonces Pablo prosigue usando otras ilustraciones. Tal como Dios provee el tipo de cuerpo necesario para cada lugar donde viven los animales, el mar, los bosques, las montañas, los desiertos, él puede proveer un cuerpo resucitado que se adecué al mundo de la existencia eterna (1 Corintios. 15:38, 39,44).

En 1 Corintios15:42-50, el cuerpo resucitado es descrito de cuatro maneras: (l) Es incorruptible (no puede ser destruido): (2) Es glorioso. (3) Es poderoso. (4) Es de naturaleza espiritual (sin embargo, debemos notar que es un cuerpo espiritual, no un espíritu en lugar del cuerpo).

En Filipenses. 3:20,21, Pablo habla del tiempo cuando el Señor cambiará »el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya”. En cierto sentido, esto será el reverso del proceso definido en Fil. 2:8 donde se dice que Cristo se humilló a sí mismo y adoptó un cuerpo terrenal. Ahora, el que cambió un cuerpo celestial por uno te­rrenal, cambiará los cuerpos de los santos de cuerpos terrenales en cuerpos celestiales.

Otra pregunta que se hace a menudo es: “¿Cuándo serán levantados los fieles de entre los muertos?”. Una vez más debemos ir a los escritos de Pablo buscando dirección. El dice que la transformación de un cuerpo al otro llegará de dos maneras: primero, los cuerpos de aquellos que han muerto antes del regreso del Señor serán levantados de la tumba. Y entonces aquellos que estén vivos cuando él venga, serán transformados en un instante. Pablo mismo admitió que este hecho está rodeado de misterio (1 Corintios. 15:51-54). No podemos saber todos los detalles de cómo y cuándo tendrán lugar estas cosas Ocurrirán al regreso del Señor. Y la Biblia no nos da fechas para ese magno acontecimiento.

Pero sea cuando fuere que ocurra la resurrección, el resultado final será que la muerte será totalmente privada de su victoria (1 Corintios. 15:54). ¡Los que han sido víctimas de la muerte una vez nunca más estarán sujetos a ella!

¿Y qué en cuanto a la resurrección de los no creyentes? El NT dice poco sobre la resurrección de aquellos que no están en Cristo Jesús. Sin embargo, Jesús sí habló del tiempo cuando todos los que estén en la tumba oirán su voz y saldrán “No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. Juan 5:28,29; tanto los buenos como los malos. En su defensa delante de Félix, Pablo se refirió a la resurrección de justos e injustos, reflejando el pasaje de Daniel 12:2. Y agregó “Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna y otros para vergüenza y confusión perpetua” Daniel 12:2; (Hechos. 24:15),

¿Qué ocurre entre la muerte y la resurrección? Si la resurrección ocurre al regreso de Cristo, ¿cuál es la condición de aquellos que ya han muerto? Este asunto ha perturbado la mente de muchos que asisten a los funerales de sus seres queridos. Ellos preguntan: “¿Dónde están ahora?”

a) Los que están en Cristo están con Dios (Le. 23:43; Fil. 1:23), aun cuando estén separados del cuerpo (2 Co. 5:8). Esta misma verdad que los santos que han muerto están con Dios, está firmemente implicada en 1 Tes. 4:14, donde leemos: “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así traerá también Dios con Jesús a los que durmieron con él. 1 Tesalonicenses 4:14;

b) Están despiertos y plenamente conscientes. En la historia de Lázaro y el rico, en Lucas 16:22,23, ambos están plenamente conscientes después de haber muerto. Apocalipsis 14:13; nos dice que los santos que han muerto están descansando. Y Mateo, Marcos y Lucas registran la aparición de Moisés y Elías a Jesús y sus discípulos durante la transfiguración de Jesús (Mt. 17:3, Mr. 9:4 y Lucas 9:30,33).

c) Los malos están separados de Dios después de la muerte (Le. 16:23). Ellos también están en estado conscientes lo que no Imposibilita que sientan el castigo (Le. 16:23 ss.; 2 P. 2:9).

“Después de la muerte el juicio“. En Hebreos 9:27, se nos recuerda seriamente que al fin todos los hombres estarán cara a cara con Dios en el día del juicio.

El tema del juicio corre a lo largo de toda la Biblia, desde el tiempo en que Adán y Eva fueron juzgados por su pecado (Gn. 3:14-24) hasta la escena del juicio del gran trono blanco en Apocalipsis 20.

“Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo”, escribió Pablo y agregó:“De manera que cada uno de nosotros dará a Dios razón de sí” (Romanos. 14:10-12). Dios “pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en el bien hacer, buscan gloria, honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia” (Romanos. 2:6-8).

Una de las más vividas descripciones bíblicas del juicio salió de los labios del mismo Jesús: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos,.. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino, preparado para vosotros desde la fundación del mundo… Entonces dirá también a los de la izquierda; Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles”. (Lea todo Mt. 25:31-46 y compare con la escena igualmente llamativa de Ap. 20:11-15.)

1. La Biblia enseña con claridad que después del juicio, los justos recibirán su recompensa eterna y los malos su castigo eterno E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna. Mateo 25:46;

El  Lcdo. Jhonny H. Quinde Ávila  es  el actual pastor de la Primera Iglesia Bautista de la ciudad de Milagro – Guayas Ecuador.  www.facebook.com/primera.bautistademilagro