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Grandes temas de la Biblia: La Salvación

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Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. Hechos 16:31;

INTRODUCCIÓN. Una de las preguntas más importantes de la Biblia está registrada en Hechos 16:30; Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? ¿Qué significa ser salvo? ¿De que tengo que ser salvo? Hay mucha confusión sobre este asunto. Muchas respuestas falsas andan flotando en el aire. ¿Alguna vez ha preguntado a alguien si es salvo y le ha oído decir: “Bueno, estoy procurándolo” o “Estoy haciendo todo lo que puedo”? Otras veces la respuesta es:”Bueno, mis padres siempre me llevaron a la iglesia”. En la Biblia encontramos algunas palabras que nos ilustran lo que significa. Con­versión, arrepentimiento, redención, nuevo nacimiento, jus­tificación, reconciliación y santificación. En este día con la ayuda de Dios al terminar nuestra serie de “Grandes Temas de la Biblia” vamos a tratar de explicarlo. Bienvenidos.

ARREPENTIMIENTO Y CONVERSIÓN. A menudo usamos la palabra “conversión” para describir la experiencia de la salvación. Por ejemplo, podemos decir: “Se convirtió en la última serie de predicación”. Esta palabra se usa raramente en el Nuevo Testamento, pero se refiere a un aspecto muy impor­tante de la experiencia de la salvación.

En Hechos 3:19, Pedro usó la palabra “convertíos” para decir a la gente de Jerusalén lo que tenían que hacer para cambiar su relación con Dios. “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados.” Notemos que la palabra “arrepentíos” y “convertíos” son usadas juntas. En verdad, significan la misma cosa. La palabra neo testamentaria “arrepentimiento” significa “cambiar” o “cambiar de dirección”. La palabra “convertirse” significa “dar vuelta”.

La salvación es un cambio de dirección en la vida de una persona, su forma de pensar, su conducta. Cuando uno es salvo, la vida es cambiada tan radicalmente como si un río cambiara de curso repentinamente. La conversión es volverse de servirse a uno mismo para servir a Dios y a los demás.

REDENCIÓN. La palabra bíblica “re­dención” significa “ser hecho libre” o “ser liberado”. En el Antiguo Testamento, el término era usado en relación a la liberación de Israel de Egipto (Ex. 6:5; Dt. 7:8). Cuando los hijos de Israel fueron liberados de los egipcios, fueron re­dimidos de la tierra de Egipto. El Nuevo Testamento habla de ser liberado (redimido) del poder de las tinieblas en re­lación con el perdón de los pecados (Col. 1:13). También ha­bla de la redención de la ley (Gá. 4:5) y de la redención de la iniquidad (Tito 2:14).

La redención tiene su precio. En los tiempos antiguos, un esclavo podía recibir su libertad, pero sólo después que alguien hubiera pagado el precio a su propietario. La Biblia indica claramente que el costo de nuestra redención es la sangre de Cristo (Hebreos 9:12; Ef. 1:7; 1 Pedro 1:18,19; Ap. 5:9).

NUEVO NACIMIENTO. Quizá una de las formas más familiares de hablar de la salvación es describirla como “nacer de nuevo. La Biblia usa esta figura en más de una ocasión (Juan 3:3,7; 1 P. 1:23). El Nuevo Testamento también tiene varias referencias similares a la salvación como recepción de una vida nueva. Por ejemplo, en 2 Co.5:l7, se dice que uno es hecho, una “nueva criatura” en Cristo. También se hace referencia a la salvación como “regeneración” (Tito 3:5); corno renovación en el Espíritu (Tito 3:5); como renovación en el hombre interior (2 Co. 4:16; Col. 3:11) y co­mo ser llevado a caminar en una vida nueva (Ro. 6:4).

Todos estos pasajes se refieren a la salvación como una experiencia en la cual una persona recibe una “vida nueva” la cual se presenta en agudo contraste con la vida vieja. La Biblia llama a esta nueva vida: “vida eterna“. La “vida eter­na” es más que una vida que dura para siempre. Es una nueva clase de vida, una vida “abundante” (Jn. 10:10). Una de las mejores explicaciones de la naturaleza de la vida eterna se encuentra en Juan 17:3: “Esta es la vida eterna: que te conoz­can a ti, el único Dios verdadero.” En otras palabras, ser na­cido de nuevo, o recibir la vida eterna, es ser llevado a una comunión viviente con Dios, la fuente de la vida eterna.

PERDÓN Y JUSTIFICACIÓN. Una de las cosas terribles del pecado es la car­ga de culpa que trae sobre las personas. Muchos de nosotros, en un tiempo u otro, hemos sentido como David cuando oraba pidiendo perdón en el Salmo 51:2-4; “Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis re­beliones, y mi pecado está siempre delante de mí.

La palabra que se usa en el Nuevo Testamento para per­dón significa literalmente “echar fuera”. Eso es lo que Dios hace cuando perdona nuestros pecados. Los echa fuera. “Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones” (Salmo 103:12).

RECONCILIACIÓN. Significa “traer juntos”. Si un esposo y su esposa se han separado y luego vuelven a estar juntos, se han “reconciliado”. Cuando el hijo pródigo dejó su casa, se separó de su padre y su familia, pero más tarde, al volver al hogar, se “reconcilió” con su padre.

Una de las peores cosas acerca del pecado es que se in­terpone entre el pecador y Dios. Separa de Dios. “Vuestras ini­quidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios” (Isaías 59:2). Cuando uno ha sido salvado, todo esto cambia. En lugar de esconderse de Dios, la persona salvada es reconciliada con Dios. Como el hijo pródigo, el pecador vuelve al hogar y él y su Padre son vueltos a reunir.

Uno de los grandes pasajes bíblicos sobre la reconcilia­ción es 2 Corintios 5:18-20. Enseña varias cosas sobre la re­conciliación. En primer lugar aprendemos que Dios es el que obra la reconciliación. El toma la iniciativa. El hombre no viene a Dios antes que Dios venga al hombre. Por su gracia, Dios llena el abismo entre él mismo y el pecador. Es una acción de su parte. En segundo lugar, esta obra divina de reconciliación es hecha por medio de Jesucristo. En tercer lugar, una vez que el pecador ha sido reconciliado con Dios, entonces se une con Dios en un ministerio de reconciliación. Llega a ser un embajador de Dios que va al encuentro de otros y les dice: “Reconciliaos con Dios •”

SANTIFICACIÓN. La santificación no significa “perfección sin pecado” como al­gunas personas creen. Al parecer esa idea se combate en 1 Juan 1:8-10;. Más bien, significa que una persona salvada debiera vivir una vida santa. No obstante, es importante que entendamos el significado de la palabra

“Santo” cuando la usamos en este sentido, porque “santo” y “santificado” en realidad tienen el mismo significado. Literalmente significan “separados” o “pues­tos aparte para un propósito especial. En la experiencia de la salvación, una persona es apar­tada (santificada) para el servicio de Dios (1 Co. 6:11). La vida santificada debe ser una vida limpia, porque un vaso sucio no es apto para el servicio de Dios (2 Co. 7:1; Ro. 6:19, 22; 1 Ts. 4:3-7). Este proceso de santificación no ocurre de una vez para siempre. Continúa a lo largo de la vida de un cristiano. La santificación (la limpieza de la vida para el servicio) es la obra de Dios. (1 Ts. 5:23; Ef. 5:26).

SALVACIÓN COMO ALGO PASADO, PRESENTE Y FUTURO. ¿Alguna vez alguien le ha preguntado?: “¿Cree usted que el que ha sido salvado una vez lo es ya para siempre?” A tal pregunta, puede responderse con otra:”¿Qué quiere usted decir con ser salvado?” Hay personas que tienen una idea muy limi­tada de lo que significa la salvación. Por ejemplo, pueden tratar de limitarla a algo que ocurrió una vez en el pasado. Pero de acuerdo con la Biblia, la salvación no es solamente una profesión de fe, una experiencia vaga, o un momento de arre­pentimiento. La salvación es una cosa del pasado, del presen­te y del futuro.

En un solo pasaje (Ro. 5:1,2), el apóstol Pablo se re­fiere a la salvación como a un hecho del pasado, una experien­cia del presente y una esperanza del futuro. “Justificados, pues por la fe”, habla de algo que ha ocurrido. “Esta gracia en la cual estamos firmes” se refiere a la condición presente. “Nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios”, se refie­re a una esperanza del futuro. Romanos 5:10 también nos presenta la misma verdad: “Fui­mos reconciliados con Dios” (pasado/; “estamos reconciliados” (presente) y “seremos salvos por su vida” (futuro).- (Filipenses. 1:6).

CONCLUSIÓN. Ser salvo es estar dentro del redil del Señor. Lucas 15; 4-7; No perderse en los deleites mundanos. Lucas 15:11- 24; No perderse en la eternidad. Apocalipsis 21:8; Ser salvo es tener vida Eterna, es conocer al padre y al hijo Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Juan 17:3; El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. 1 Juan 3:36; Es estar en la presencia de Dios por la eternidad.  Apocalipsis 21:1- 4;

Lcdo. Pastor Jhonny Quinde Ávila.

Fuente. Doctrinas Básicas de la Biblia. Lucien E.Coleman

El  Lcdo. Jhonny H. Quinde Ávila  es  el actual pastor de la Primera Iglesia Bautista de la ciudad de Milagro – Guayas Ecuador.  www.facebook.com/primera.bautistademilagro