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Apocalipsis los Siete sellos: 6 Sello

APOCALIPSIS LOS SIETE SELLO

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.” – Apocalipsis 1:3;

EL SEXTO SELLO DEL APOCALIPSIS

  12 Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí hubo un gran terremoto; y el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre; 13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer sus higos cuando es sacudida por un fuerte viento. (Ap. 6:12-13;) Mateo 24:29;

Si en los cuatro primeros sellos o profecías del Apocalipsis aparecían los cuatro Jinetes del Apocalipsis, portando al falso profeta (el anticristo), guerras, hambruna y muerte; el Quinto anunciaba la Gran Tribulación, donde los cristianos serán perseguidos; con el Sexto Sello aparecen cuatro ángeles que traerán aterradores desastres naturales al planeta. Así, al abrir el apóstol Juan el Sexto Sello predice terribles eventos catastróficos: un terremoto sin igual, el oscurecimiento del sol y la luna, una lluvia de meteoritos de devastadores efectos, la apertura de los cielos, el temblor que produce el movimiento de toda una porción de tierra.

 

Además, todos los intentos del ser humano por ponerse a salvo serán en vano. Hay quien dice que estos eventos ya han ocurrido, pero los estudiosos de las profecías, aseguran que las señales celestiales están todavía por venir, y que estos sucesos catastróficos asolarán a la tierra como nunca antes lo han hecho, dejando las peores muestras de horror y penuria. Será de tal dimensión el terremoto que provocará derrumbes y erupciones volcánicas, el polvo, la ceniza y el humo cubrirán la tierra de tal manera que no brillará el Sol y la luna se tornará roja. Pero antes, un quinto ángel aparecerá para pedir a los cuatro primeros que no hagan daño a la tierra hasta que hayan sellado a los siervos de Dios. Así, 144,000 judíos serán bendecidos para predicar el evangelio de Cristo, sin miedo a la muerte.

A lo largo de la historia numerosos desastres naturales han asolado el planeta, causando miles de millones de muertos, heridos y cuantiosas pérdidas materiales y naturales. Así, el tsunami de Indonesia (26-12-2004) ha sido uno de los desastres naturales más terroríficos de esta década, causando más de 260.000 muertos, siendo uno de los desastres naturales más mortales de la historia moderna. Muchas comunidades costeras de Asia, incluyendo partes de Indonesia, Sri Lanka, India, y Tailandia se vieron afectadas. Hasta ahora, se trata del segundo terremoto más grande registrado por un sismógrafo, con 9.3 puntos de magnitud de la escala de Richter. El huracán Katrina (2005) ha sido uno los ciclones tropicales más mortíferos, destructivos y costosos que han asolado a los Estados Unidos. Se calcula que causó daños materiales por 75 mil millones de dólares y la muerte a 1.836 personas.

El profesor R. A. Daley, en uno de sus libros, escribió lo siguiente: “En los últimos 4.000 años, los terremotos han causado la pérdida de 13 millones de vidas, y aún están por suceder los peores terremotos”.


Estos son sólo unos pocos ejemplos de los terroríficos desastres naturales que han asolado la tierra: inundaciones, incendios, huracanes, terremotos, plagas mortíferas, tornados, erupciones volcánicas, tsunamis… ¿Realmente lo peor está todavía por venir? (Veamos algunos videos de estos acontecimientos Videos. Y unos reportajes periodísticos).

 http://www.youtube.com/watch?v=mrWvM5GcjRA
http://www.youtube.com/watch?v=ij1vRwGIGTM
http://www.youtube.com/watch?v=ZvHtgngSLjU
http://www.youtube.com/watch?v=sVd7dlG55kE

(“El meteorito de Chelyabinsk” EL UNIVERSO Miércoles, 6 de Noviembre, 2013  –  13h35)

En la apertura del sexto sello, acontece un gran terremoto, señalando el fin de la Tribulación. En este momento, miles de santos habrán sido redimidos por el martirio, una gran mayoría de Israel habrán sido asesinados. El terremoto, seguido por un despliegue inaudito de señales en el cielo, atemorizará a muchos. El sol se oscurecerá, la luna se volverá roja, y miles de meteoros indicarán la llegada del tiempo de la ira de Dios sobre la tierra — el Día del Señor.

Algunos estudiosos piensan que estos versículos describen los resultados de la guerra atómica, con el sol y la luna oscurecidos, grandes masas de tierra moviéndose y la gente escondiéndose en agujeros en la tierra para escapar de la radiación atómica.

Apocalipsis 6:15-17; detalla estos acontecimientos. “Y los reyes de la tierra, y los grandes, los ricos, los capitanes, los poderosos, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero; porque el gran día de su ira ha llegado; ¿y quién podrá sostenerse en pie? Apocalipsis 6:15-17; Cuando los habitantes del planeta se den cuenta de que el tiempo de la ira de Dios ha llegado, muchos desearán que las montañas y las rocas caigan sobre ellos para esconderlos.

En el libro del profeta Joel, capítulo 2, versículo 30, se nos dice: Y daré prodigios en el cielo y en la tierra, sangre, y fuego, y columnas de humo. Eso al principio de la Tribulación, y Joel, 3: 9-17; nos hablan del fin. Esto tendrá lugar en el período de la Gran Tribulación.

En Apocalipsis 16:18-20; dice: que habrá un gran terremoto: Un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. (Ap. 16:18-20;) Tan grande será este terremoto, tan poderoso, que las ciudades de las naciones caerán. ¡Qué cuadro más tremendo es esto! Los terremotos del día de hoy no son un cumplimiento de esto. Sencillamente muestran lo que sucederá y la Palabra de Dios dice que así será.

Apocalipsis6:14; dice: 14Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrolla; y todo monte y toda isla se removió de su lugar. (Ap. 6:14) Tenemos que lo mismo se expresa allá en el libro del profeta Nahúm, 1:5; y Apocalipsis, 20:11;.

En Apocalipsis 6:15-17; Encontramos que la gente en la tierra está rogándole a los montes y a las peñas que caigan sobre ellos, porque quieren ocultarse. ¿De quién? De la ira del Cordero. Este es el gran día de la ira de Dios, la hemos visto a través de todo el Antiguo Testamento, los profetas del Antiguo Testamento lo profetizaron. Ese día que se aproxima sobre la tierra, aún está en el futuro.

La ira del Cordero. Esta es una declaración un poco extraña. La Biblia está llena de paradojas. Qué es una paradoja veamos unos ejemplos:. El agua sube la montaña en el parque nacional Sequoia, en los Estados Unidos. Usted puede decir que no cree esto, pero así sucede. Gran cantidad de agua sube la montaña, y esto es realmente una paradoja. Lo cierto es que este parque está lleno de árboles gigantescos, y estos árboles están haciendo subir el agua como si la estuvieran chupando. A eso se le llama “osmosis”. Es un término científico que se utiliza cuando uno no sabe lo que en realidad está sucediendo. Pero esto es lo que pasa.

Hay otra expresión que dice que mientras más se acerca uno al sol, las cosas se ponen más calientes. En las islas de Hawaii, donde hay un clima tropical, hay un gran monte que tiene nieve en la cumbre. Está mucho más cerca del sol de lo que usted está, sin embargo tiene nieve.

La vida cristiana es una serie de paradojas. Cuando era débil, entonces soy fuerte: dice el apóstol Pablo. (2 Cor. 12:10). Tenemos otra: La ira del Cordero. El cordero es un cuadro muy conocido de Cristo, y ¿cómo puede un pequeño cordero, que se destaca por su mansedumbre y humildad, cómo puede enojarse? Es como una tormenta en un vaso de agua.

Pero notemos esto, desde los días de Abel hasta los de Juan el Bautista, al Señor Jesucristo se le muestra como un Cordero. Juan dice, Él es el Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo. (Ap. 13:8). En otras palabras, Dios no eligió al Cordero porque poseía las características de Cristo, ni Su aspecto sacrificial. Dios creó un animal para representar a Cristo, y ese pequeño cordero era el animal. Es una razón por la cual Dios le creó. Porque Cristo es el Cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo. Antes de que hubiera sido creado el cordero.

Él tiene las cualidades de un cordero. Él es manso. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados. (Mat. 11:28). Él dice: Yo soy manso y humilde. (Mat. 11:29). Él demostró mansedumbre. Dejad a los niños venir a mí, dice. (Mar. 10:14). Él era inofensivo. Estamos seguros de que usted nunca ha visto un cartel que dijera: “Cuidado con el Cordero”. Pero, en cambio sí ha visto carteles que digan: “Cuidado con el perro”, ¿verdad? Pero no con un cordero.

Él era inofensivo. Él era manso. Cristo lavó los pies de los discípulos. Su venida fue una doxología. Su estadía fue una bendición. Y también lo fue Su partida. Hasta el mundo incrédulo se vio fascinado por Su vida. Pero ¿qué podemos decir en cuanto a la ira? Esto es algo extraño, aun para la persona de Dios, ¿no le parece? Dios ama lo bueno; Él aborrece el mal. Él no aborrece como usted y yo lo hacemos. Él no es vengativo. Dios es justo. Dios es santo. Y Él aborrece aquello que es contrario a Él. Él se llama a Sí mismo “Jehová”. Él es un hombre de guerra. Él es fuerte y poderoso. Él es poderoso en la batalla.

El evangelio revela la ira de Dios. El Apóstol Pablo dijo: la ira de Dios se revela desde el cielo. (Rom. 1:18). Toda la furia de la ira de Dios se revela en el Cordero, cuando Él estuvo aquí, tomó un látigo y con el expulsó a los cambiadores de dinero del templo. ¿Estaba aparentando algo nada más? No, Él llamó a los líderes religiosos una generación de víboras. Él maldijo a la higuera también. Él dijo: ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! (Mat. 11:21). Cristo rechazó a Jerusalén, pero tenía lágrimas en Sus ojos. Y Él aún controla las fuerzas de la naturaleza. Las utiliza en juicio. Dios ha declarado guerra contra el pecado. Y decimos: “Bendito sea Su nombre”, y Él no va a llegar a un acuerdo con aquello que ha causado tal estrago a la familia humana. Llegará un día cuando la ira del Cordero será revelada. Alguien quizá diga: “Yo pensaba que Él era manso, bondadoso, y que no castigaría el pecado”. Él dijo: Ahora, pues, oh reyes, sed prudentes; admitid amonestación, jueces de la tierra. Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino pues se inflama de pronto Su ira. Lo leemos allá en el Salmo 2, versículos 10 y 12.

6:12-17 EL SEXTO SELLO

La descripción de las señales cósmicas al fin de los tiempos se toma de una serie de pasajes del AT que hablan del día del Señor (en cuanto a un gran terremoto como señal del fin. Ezequiel 38:19, 20; en cuanto a el sol que se pone negro como tela de cilicio y a la luna que se pone como sangre, ver Isaías 13:10; Ezequiel 32:7, 8; Joel 2:10; 3:15; para la caída de las estrellas y el cielo como un pergamino enrollado, ver Isaías 34:4; para la búsqueda de escondite en las rocas, ver Isaías 2:10; y para la oración a las montañas, ver Oseas 10:8). Estas señales son indicaciones no de que el fin se acercara sino de que había llegado (así en el v. 17 ha llegado el gran día de su ira). Originalmente eran expresiones pictóricas del terror del universo ante la majestad del Creador cuando él se adelanta para el juicio y la liberación (ver especialmente Habacuc 3:6-11) por lo cual servían para magnificar lo terrible del Señor en su teofanía.

15-17 Estos versículos dan una séptupla clasificación de la humanidad, desde los reyes de la tierra hasta todo esclavo y todo libre. Su clamor en los vv. 16 y 17 es una contraparte del de los mártires bajo el altar. El último día revela la identidad de aquel que tiene la autoridad final sobre el universo y el irresistible juicio del Cordero; pero el fin del ejercicio de la autoridad y juicio de ellos es el triunfo del reino de gracia y gloria (ver Apocalipsis 21:1—22:5).

7:1-17 Intervalo entre el sexto y el séptimo sello. El sexto sello anuncia el fin de la historia con la venida de Dios y del Cordero. Uno queda a la espera de que se abra ahora el séptimo sello y sea revelado el reino de gloria. Por lo contrario, Juan relata dos visiones del pueblo de Dios en los últimos días. La primera se relaciona con el período anterior a los juicios descriptos en el cap. 6; la segunda revela a los redimidos en la gloria que seguirá. El propósito de Juan es el de asegurar a sus lectores cristianos (¡y a sus oyentes!; Apocalipsis 1:3) que no hay por qué tener temor de los juicios en los últimos tiempos, ya que Dios les protegerá.

1 Después de esto señala una nueva visión; no es una indicación de tiempo en relación con los hechos que son narrados en el cap. 6, sino que introduce una nueva revelación dada a Juan. Los cuatro ángeles… que detenían los cuatro vientos de la tierra son un símbolo alternativo de los cuatro jinetes del capítulo anterior (como en Zacarías 6:5). La furia destructora de los vientos representa toda la manifestación de juicio simbolizada por los sellos, las trompetas y las copas de ira. 2, 3 El cuadro del sello del Dios viviente se aplica a los siervos de Dios y proviene de la visión de Ezequiel de un hombre con un equipo de escribir, al que se le dice que atraviese Jerusalén y ponga una señal en las frentes de los justos para que puedan ser preservados por los agentes de destrucción (Ezequiel 9:1-6).

4-8 La enumeración de las tribus una por una sirve para enfatizar lo completo del número de los santos de Dios por los que cuida durante el juicio venidero.

9 La visión de los 144.000 sellados para evitar los efectos del juicio es reemplazada por la de una gran multitud que nadie podía contar, de pie delante de Dios y del Cordero en la gloria de su reino. A. M. Farrer consideró que este contraste señala dos temas complementarios de las Escrituras: por un lado, que Dios conoce el número de sus elegidos y, por el otro, que aquellos que heredan la bendición de Abraham son sin número como las estrellas. Sus vestiduras blancas significan pureza y gloria de resurrección y las palmas en sus manos la victoria y la alegría después de la guerra.

10 La salvación pertenece a nuestro Dios… y al Cordero es un eco del Salmo 3:8 (ver también Apocalipsis 19:1). Los vencedores atribuyen su redención a Dios y al Cordero. 12 La alabanza de las huestes angelicales refleja la de la multitud redimida.

13, 14 La respuesta de Juan a la pregunta de los ancianos implica: “Yo también quisiera saber.” La gran tribulación de la cual ha salido la multitud no es una designación general de las pruebas que son la suerte normal de los cristianos, sino la tribulación que tiene lugar al fin de los tiempos. La visión describe la escena después del cese de los juicios del Señor en la historia, y de los sufrimientos de los cristianos a manos de los enemigos de Dios, por lo cual tiene en vista a la última generación. Sin embargo, la declaración de los ancianos en los vv. 14b-17 describe la bendición de toda la iglesia.

Lo que está en vista es la iglesia del presente y su situación llena el marco de Juan. Para nosotros, casi dos milenios después, la iglesia está principalmente en el cielo, pero podemos saber que todos los creyentes, incluyéndonos a nosotros, estaremos en esa multitud. Han lavado sus vestidos y los han emblanquecido en la sangre del Cordero (14) es una expresión simbólica sobre el perdón de los pecados por medio de la fe en el Cristo que murió por todos. La frase la sangre del Cordero es una forma abreviada para referirse a la muerte de Cristo, considerada como un sacrificio por los pecados; así las figuras del v. 14 presentan la eficacia de la redención del Señor en las vidas de su pueblo.

Incluye la derrota del pecado en la vida en virtud del poder de la expiación de Cristo y de ese modo cubre toda la peregrinación de la vida, así como también el evento de la conversión. Los vv. 16, 17 utilizan un lenguaje tomado de Isaías 29:8 y 49:10: Cristo aplaca la sed de la gente proveyendo en sí mismo el antídoto para su inquietud, que es la contraparte plena de sus deseos insatisfechos. Las fuentes de agua viva en la visión final de la ciudad de Dios se convierten en un río de agua viva (Apocalipsis 22:1, 2), o sea más de lo que es suficiente para las necesidades de todos.

SEPTIMO SELLO.- Apocalipsis 8:1-2: “Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora. Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas”. Con la apertura de este séptimo sello, Dios está anunciando siete plagas o juicios peores que los anteriores, de ahí el silencio en el cielo. Hablaremos de esto la próxima semana. Oremos.

Ayuda

DICCIONARIO BIBLICO J.D. Douglas, Merrill C. Tenney

Comentarios (e- Sword)

NUEVO COMENTARIO BIBLICO SIGLO VEINTIUNO (NUEVO TESTAMENTO) G.J. Wenham, J.A. Motyer, D.A. Carson, R.T. France

A través de la Biblia

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Ente otros.

EL UNIVERSO Miércoles, 6 de Noviembre, 2013  –  13h35

El meteorito de Chelyabinsk se fragmentó a unos 45 kilómetros de la Tierra

Los científicos que estudian el meteorito destructivo que estalló sin advertencia sobre una ciudad rusa en el invierno pasado dicen que la amenaza de que rocas provenientes del espacio se estrellen en la superficie terrestre es mayor de la que suponían.

Meteoritos del tamaño del que cayó del cielo a 67.500 kilómetros (42.000 millas) por hora y estalló sobre Chelyabinsk en febrero -como también otros más grandes y más peligrosos- tienen de cuatro a cinco veces más probabilidad de chocar con la Tierra que lo que se pensaba antes de ese incidente, según tres estudios publicados el miércoles en las revistas Nature y Science.

Hasta Chelyabinsk, la NASA había observado en el espacio solamente las rocas de 30 metros (100 pies) de ancho o más, suponiendo que había poco peligro con las rocas menores.

Este meteorito solo tenía 19 metros (62 pies) de ancho pero estalló con la fuerza de 40 bombas atómicas como la de Hiroshima, dijeron los científicos. Desató una onda expansiva que hirió a más de 1.600 personas y destrozó miles de ventanas, y su resplandor fue de tal magnitud que encegueció temporalmente a 70 personas y causó docenas de quemaduras cutáneas antes del alba en una zona rusa congelada.

Hasta entonces, los científicos habían calculado que un meteorito que causara una explosión en el aire como la de Rusia era un incidente de una vez cada 150 años, en base a la cantidad de rocas espaciales identificadas en órbita. Pero uno de los estudios dice ahora que es probable que ocurra más o menos cada 30 años, sobre la base de los impactos actuales.

Lindley Johnson, gerente del programa de Objetos Cercanos a la Tierra, de la NASA, dijo a The Associated Press que la agencia está reevaluando el tamaño de las rocas por observar y la frecuencia con que pueden hacer impacto.

Al ajustar la frecuencia con que caen esas rocas y el modo en que aun las pequeñas pueden ser una amenaza, “estos dos factores juntos pueden aumentar el riesgo”, dijo Mark Boslough, físico del Laboratorio Nacional Sandia, coautor de uno de los estudios.

Por cierto, el gobierno estadounidense experimentó un nuevo sentido de urgencia después de Chelyabinsk, y este año efectuó un simulacro de desastre en Washington para el caso en que una roca espacial ligeramente más grande amenazara la costa atlántica.

En la primera parte del ensayo, calculando que el meteorito hiciera impacto justo en las afueras de la capital, los expertos pronosticaron que podría causar 78.000 muertes. Pero si cayera en el océano, provocaría una ola gigantesca de 15 metros (49 pies) y una escasez de suministros en la costa atlántica, según un informe obtenido por la AP.

El ejercicio y los estudios demuestran que existe el riesgo de rocas espaciales que hagan impacto antes de ser detectadas, advirtió Bill Ailor, experto en escombros espaciales en la Corporación Aeroespacial que ayudó a coordinar el simulacro federal.

Los asteroides son rocas espaciales que circundan el Sol como remanentes de intentos fallidos de formar planetas hace miles de millones de años. Cuando los asteroides entran en la atmósfera terrestre pasan a ser meteoros. Y cuando hacen impacto en Tierra, se les llama meteoritos.